Imprevisibles y extravagantes, ZZ Top ondean las barbas más disparatadas del rock. Su inconfundible estampa de cowboys con dinero, contrapuesta por anacrónicas y luengas barbas de pope ortodoxo, es casi más popular que su millonaria gastronomía sureña: blues rock caliente y autopistas eléctricas de boogie metal. Pese a su tremenda fama siempre han esquivado los relámpagos de sociedad. Remisos a servir de placton a las revistas sensacionalistas, prefieren la reclusión familiar de su Tejas natal cuando se lo permiten sus abultadas giras. Aún en activo, y con más éxito si cabe, ZZ Top son hoy los únicos supervivientes del añejo esplendor del rock sureño. ¿Su secreto?: evitar la quema de un constante primer plano de actualidad mediante intermitentes ausencias, pero manteniendo la fidelidad de su público con impresionantes actuaciones y distanciadas grabaciones que compensarán la espera.
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