Y es justo entonces, con la parte espinosa del camino prácticamente recorrida, cuando sobreviene la tragedia: un accidente de moto acabará con la vida de sus líder y cerebro Duane Allman. Él, que nunca toleró las drogas duras dentro de la banda, a la que cuidaba como una gran familia para que durase, les dejaba huérfanos justo antes de cruzar el umbral de la popularidad que le supuso su espectacular colaboración como guitarrista, en la grabación de la histórica Layla de Eric Clapton. Un año después, y tras la grabación de un nuevo doble álbum en directo donde la banda rinde un sentido homenaje a su guitarrista, fallecerá en idénticas circunstancias y muy cerca del mismo lugar, su bajista Berry Oakley. Pese a los reveses la banda continúa, pero tanta amputación no frenará la enfermedad que padece el grupo: el tambaleante liderazgo de Gregg Allman se va a pique definitivamente cuando este, que ya había iniciado su carrera en solitario y se había casado con la cantante Cher, declara contra un componente del grupo por narcotráfico. 1976 presenciará la separación definitiva del grupo, y 1978 una prometedora reunión. Entrados en los ochenta, The Allman Brothers ya no encajan.
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