miércoles, 7 de abril de 2010

Folk: Joni Mitchell (I)

Pocos cantautores tuvieron tan claro lo que querían ser, como Joni Mitchell. Ella compone, canta, se hace los coros, dirige la producción y los arreglos, concibe la imagen global del disco y diseña la portada llegando a dibujarla ella misma. Y por supuesto no teme tocar la guitarra eléctrica con los mejores o conjugar sus sintetizadores para que suenen como los tambores guerreros de Burundi.
No se puede decir que alguno de sus trabajos sea malo, ni siquiera regular. Siempre con canciones llenas de palabras con las que tapizar las dos caras de la vida, palabras abundantes pero no vanas, que cuentan historias, recuerdos, sensaciones y paisajes. Siempre desde una óptica personal con tintes autobiográficos que arrancan en un pequeño pueblo de su Canadá natal.
Un día, tras asistir a un festival folk, decide no regresar a casa y quedarse en Toronto escribiendo canciones y actuando en cafés de mala muerte. La decisión de abandonar sus estudios de arte por la música ya estaba echada.


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