Con su primer marido, Joni Mitchell pronto cruza la frontera, y aunque en aquel país desconocido para ellos, la relación se rompe, su empeño terminará arrastrándola hacia las cálidas costas de California, donde pronto sus canciones empezarán a escucharse en las voces de otros. En 1968 y con David Crosby como productor, entra por primera vez en un estudio de grabación para cantar deslumbrada a la naturaleza que le rodea, a aquellos parajes recién descubiertos y a aquellas gentes que tan abiertamente la han acogido. Ella, una extranjera, se convertirá con la ayuda de Crosby, Stills & Nash en una de las reinas del Festival de Woodstock.
La apoteosis de su borrachera vocal llegará en su disco de 1971, año en el que los rumores sobre sus gustos sexuales, devaneos e ideas se multiplican. Nadie dudará de que goza de su libertad e independencia cuando un año más tarde no tiene inconveniente en aparecer desnuda, en la lejanía, en la portada de su siguiente disco. Portada que por supuesto será censurada en España.
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