Tras el naufragio total de Crosby, Stills, Nash & Young, será este último, epiléptico y de carácter melancólico, quien mejor dirija su futuro. Perfecto paradigma del cantautor de guitarra eléctrica, sublimará en el transcurso de su carrera toda su inseguridad, al tiempo que anestesiará su más dolorosas experiencias expresándolas en público. Abiertamente depresivo, este canadiense alto, desgarbado y de maneras algo torpes, ha hecho de todo un poco para escapar del encasillamiento al que se vio sometido tras un éxito masivo como el conquistado con sus compañeros de cuarteto.
Desde su separación de Buffalo Springfield en 1968, Young ha sido el cantautor siniestro y guitarrista heroico por excelencia. De carrera musical irregular, igualmente salpicada de altos y bajos, nadie puede negarle la coherencia de su música. Mejores o peores, sus discos conforman una sincera autobiografía sonora que se inicia en su Toronto natal al descubrir en la guitarra un sugerente caudal de posibilidades expresivas que lo apartan del banjo y el ukelele.
No hay comentarios:
Publicar un comentario