Leonard Cohen solo había grabado algunos de sus poemas en una antología de poetas canadienses, cuando a través de la cantante Judy Collins, que había grabado su conocida Suzanne, conoce al por entonces mánager de Bob Dylan, quien pronto le convence para que grabe un disco con sus canciones. Al poco tiempo de su edición, aquel primer álbum ya se ha convertido en objeto de culto y música de fondo de silenciosas reuniones de intelectuales alojados en lujosos áticos neoyorquinos. El resto del mundo no tardará en sentirse incapaz de perderle el rastro. Sin abandonar del todo la literatura, su segundo trabajo contendrá en su interior verdaderas obras maestras que pronto interpretarán autores de éxito como Joe Cocker, hecho que convierte a Leonard Cohen en ese cantante sin fronteras que aún sigue siendo. Perdido por entonces el miedo al escenario, seguirán cuatro años de silencio discográfico, pero de actuaciones intensas que darán origen a la publicación, en 1973, de su primer disco en directo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario