Entre los grupos cargados de mentes creadoras que desembacaron en los setenta en ese singular medio de expresión que significó el folk, aparecerán algunos memorables y con extraños comienzos en los que la casualidad tendrá mucho que ver. Y será esa casualidad, disfrazada de encuentro fortuito en un atasco entre dos vehículos conducidos por jóvenes músicos con ideas y ganas, la que nos lleve a la creación de los Buffalo Springfield. De ventanilla a ventanilla, los americanos Stephen Stills y Richie Furay y los canadienses Neil Young y Bruce Palmer comienzan a imaginar proyectos. Después, reuniones informales e intercambio de canciones formalizarán el nacimiento de uno de los grupos más genuinos del rock norteamericano, una realidad que además tendrá una importante proyección posterior. Sin ser unos veteranos, tampoco se trata de simples principiantes que pasaban por allí.
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