lunes, 12 de abril de 2010

Country rock: forajidos del rock

Si las aproximaciones de Bob Dylan al country en la segunda mitad de los años sesenta causaron cierto escándalo, en los setenta, con el ansia de una vida más simple y pegada a la tierra, se producirá una momentánea reconciliación entre el rock y uno de sus sonidos progenitores. Los protagonistas son grupos californianos y renegados musicales de Nashville, cuna del más profundo country americano. Casi sin pretenderlo, entre unos y otros recuperarán tanto la vertiente sentimentalista y lacrimógena como el lado más festivo de su música. Los estudios de grabación más puristas, muy reticentes en principio, terminarán aceptando la invasión de estos nuevos valores del rock, y cuya avanzadilla se autodenominará "forajidos", apelativo con el que marcar así la distancia existente entre ellos y los sonidos más convencionales: esa música que por entonces era solo para vaqueros, conductores de diligencias y otros mastodontes mecánicos que circulan por las interminables carreteras que cruzan el desierto.


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