Que esta nueva música termine por ser conocida internacionalmente, más allá de los cerrados circuitos norteamericanos, se debe a un invento con visos de montaje publicitario al que llamaron country rock, y que se popularizó a finales de los años sesenta en la costa californiana con su propia etiqueta de denominación de origen. En 1964, Bob Dylan ya tiene ganada gran parte de su fama como cantante folk, por lo que no parece nada extraño que Johnny Cash, famoso sureño e intérprete destacado del más puro country, le pida que se traslade a Nashville para verle grabar una de sus canciones. Este primer contacto con el género y su cuna se traducirá rápidamente en la preparación de las sesiones de grabación del próximo trabajo de Dylan: el resultado será el doble disco histórico Blonde on blonde, para muchos la referencia obligada cuando se habla del nacimiento del country rock. Pronto serán muchos los grupos interesados en este nuevo sonido. El recién llegado fenómeno musical está a punto de despegar.
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