Eran años de bienestar en los que la felicidad parece estar al alcance de la mano. Entrábamos en la era de Acuario donde solo pequeñas tragedias personales alteraban esta plácida sensación. Todo tiende a resolverse de modo civilizado con una sonrisa en los labios y una flor en el cabello.
Y aunque aún había cantantes que ponían el acento en cuestiones de mayor trascendencia labrándose una obra mucho más personal, como Tim Buckley, corazón y sensibilidad a flor de piel hasta su muerte por sobredosis de heroína cuando apenas tenía 27 años, los nuevos tiempos dan la alternativa a infinidad de grupos y solistas que devolverán a California -esa tierra prometida de escasos años antes- al primer punto de la rosa de los vientos. Vientos nuevos que ya empiezan a soplar acompañando a compositores que salen a la luz y se lanzan a interpretar sus obras subiendo, cada vez con más frecuencia, un piano al escenario. Y detrás de él, rostros jóvenes y guapos.
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