Las escasas notas biográficas de J.J. Cale siempre se empeñan en destacar dos cosas: la relación de su estilo con el de Mark Knopfler y su vinculación con Eric Clapton gracias a Cocaine, un tema compuesto por J.J. Cale y que resultó clave en la recuperación de Clapton y en su retorno al favor del público. Y sin embargo, este guitarrista de Oklahoma es mucho más que uno de los padres espirituales del líder de Dire Starits, o uno de los soportes de la segunda y afortunada etapa en la carrera de Eric Clapton. J.J. Cale es por ejemplo un músico que conoce los placeres y encantamientos del éxito pero que se negó a vivir de ello. Los Angeles vieron su encumbramiento pero él siempre se opuso a abandonar el lugar que le vio nacer, donde se construiría un pequeño estudio de grabación para poder tocar su guitarra sentado al borde de un hogareño porche con el fin de sentirse verdadero. Es también un cantante y compositor que se inició con las inevitables canciones campesinas de buenos sentimientos, corazones fustrados y constantes reafirmaciones en su patria o estado.
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