Rodeado de una banda casi perfecta y con la participación de estrella invitadas bajo seudónimo, Elton John entre otros, sus nuevos trabajos nos presentan brillantes decorados en los que la música va comiendo terreno a los textos y en los que Jackson Brown sigue desgranando sus constantes interrogantes: amor como elemento de salvación o de prisión, esperanzas de un mundo mejor o temores apocalípticos, prisas de ciudad o paz campestre...
En 1978 y como resultado de una ambiciosa gira mundial, se publica un nuevo trabajo en el que se incluye su único éxito, Stay, una composición de 1960 llevada a lo más alto por The Zodiacs, y que mayoritariamente es cantada por el guitarrista de la banda, David Lindley. Desde entonces, pocos son los discos que han jalonado el discurrir de Jackson Brown por el rock, aunque bien es cierto que estos le han situado de nuevo en su papel de compositor con talento y bien adiestrado en el arte de la calma existencial.
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