Pero será a mediados de los sesenta cuando llevados de la mano por Bob Dylan contemplemos la revolución poética y crítica del folk, un Dylan convertido en personaje de enorme influencia musical y, a pesar suyo, líder cultural de una prolongada época. Él es la figura clave del folk, ese movimiento de jóvenes que reivindicarán las canciones tradicionales y el activismo político.
Nacido Robert Allen Zimmerman, esta sombra resbaladiza editará su primer disco en febrero de 1962, hasta alcanzar una producción musical que hoy sobrepasa la cuarentena de discos. Se trata de un intérprete analizado, mitificado, denostado, asediado, odiado y amado, pero pocas veces comprendido. Incluso hoy sigue siendo un misterio para muchos por más que se asegure tener la clave de un cantautor sin cuya existencia, probablemente la cultura del rock hubiera quedado huérfana o como mínimo herida de muerte.
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