sábado, 13 de marzo de 2010

El nacimiento del rock XXXII

A partir de 1955, Chuck Berry inicia una existencia vertiginosa. Aparece en cuatro películas, recorre el país destacando por su profesionalidad en los escenarios y no deja de grabar numerosos discos, la mayoría clasificados como éxitos. En su interior se considera un serio pretendiente a la corona de rey del rock que ostenta Elvis Presley, pero es consciente de que el color de su piel, la deficiente infraestructura de su compañía y la ausencia de un empresario a la altura de las circunstancias, juegan en su contra. Admirador de guitarristas soberbios, su instrumento adquiere un tono metálico y cortante que salta de los altavoces con claridad arrolladora. En las letras le distingue una eficacia casi cinematográfica a la hora de narrar historias, pues a pesar de ser ya un adulto, muestra una agudeza especial para captar el mundo juvenil, su hostilidad contra la sociedad, lo aburrido del colegio, o la insensibilidad de los mayores. Naturalmente también interpreta canciones de "chico conoce chica" en las que desliza sutilmente eróticas metáforas tomadas del blues y descritas con gran sentido del humor.



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