Ya en plena era folk y juntos de nuevo, el dúo tentará a la fortuna mezclando el nuevo y viejo espíritu de aquella música cargada de sencillez y sentimiento, al tiempo que la combinan con los juegos de voces y armonías que habían aprendido de sus ídolos los Everly Brothers.
Su primer disco está plenamente inmerso en el ambiente folk: temas tradicionales, referencias al entorno, creaciones de un prometedor Paul Simon y, como no, canciones de Bob Dylan. Pero aunque en él ya aparece su primer gran éxito, este es un disco con el que no pasará absolutamente nada. Desengañado, Paul decide emigrar en solitario al Reino Unido y ganarse la vida como cantautor en clubs y pubs de Londres. Mientras esto ocurre, en Estados Unidos, el productor Tom Wilson decide añadir a ese primer éxito un acompañamiento más cercano al rock. Cuando Paul decide volver a casa, se encontrará con que The sounds of silence es un número uno rotundo.
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