La tensión en las giras a partir se ese momento será intensa. Como solución, sexo y drogas a la carta. Jimi Hendrix, extraño entonces en un mundo de blancos y escamado ante las artimañas de su representante, parece más desconfiado. Para colmo, activistas raciales como los Panteras Negras le acusan de traidor. Desalentado, a mediados de 1969 disolverá el grupo sin dar explicación alguna. Su incomodidad ante el mundo en general y su vida en particular es cada vez más patente. Meses después de la disolución de la banda, abandona disgustado su actuación en Woodstock, concierto en el que la muchedumbre queda desencantada ante el que un día fue su rey.
Esos mismos seguidores asistirán en la nochevieja de 1969 a la presentación de su nueva banda, músicos negros con repertorio más a juego, donde Jimi Hendrix iniciará una nueva etapa de mensajes pacifistas que no lograrán vencer ni su inseguridad ni su inconformidad. Nada parece evitar que el genio siga a la deriva.
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