jueves, 25 de marzo de 2010

The Kinks: decibelios rebeldes

Pero aquella época dorada de The Kinks no estuvo marcada solamente por una docena de canciones definitivas y rotunadas. Su líder se va haciendo más irónico hasta convertirse en un narrador, crítico y afectuoso, del devenir de la sociedad británica y la cultura pop, retratadas al milímetro en canciones de poco menos de cuatro minutos. Este éxito les embarcará en giras por todo el mundo, aunque en Estados Unidos se les prohibiría tocar desde 1965 a 1969 por su deplorable comportamiento durante su primera visita. En España estuvieron por primera vez en 1966 y por supuesto que en nuestro país también tienen problemas: son detenidos por pisar el césped de la Plaza de España en Madrid y el dueño de la sala donde tocan -Sala Yulia- se niega a pagarles alegando que el bajista que traen no es del grupo. Seguro que los trabajadores del hotel Wellington aún los recuerdan. De las seis actuaciones contratadas solo pudieron tocar en dos. No será hasta veinte años más tarde cuando vuelvan a España envueltos en el olor a multitudes que provoca el haber adquirido la categoría de mitos.


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