lunes, 22 de marzo de 2010

El nacimiento del rock XCIX

Al margen de su contribución al rock norteamericano, los Byrds son el último gran grupo del reino de la inocencia pop y el primero en abrir las puertas del cielo y el infierno. Su azarosa existencia retrata una época ansiosa de experiencias cuyo inicio está en Jim McGuinn, un incisivo e ingenioso muchacho que puso de moda sus gafas de montura cuadrada y la guitarra de doce cuerdas. Ejercía de líder y, chiflado por los más diversos artefactos, es el responsable de las diabluras electrónicas del grupo y el primero en utilizar el sintetizador pese a sus orígenes folk. Junto a Gene Clark, de voz sensible, y David Crosby, con voz más próxima al rock and roll, formará un trío que tras varios nombres toma el definitivo The Byrds coincidiendo con la entrada de Chris Hillman, que cambia la mandolina por el bajo, y de Michael Clark, que no ha tocado una batería en su vida, aunque su imagen y su flequillo son perfectos. No son buenos músicos, pero el concepto es tan irresistible que su primer éxito, una versión del mismísimo Bob Dylan, se convierte en número uno mundial en 1965.


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