Pero Johnny Winter pagará rápidamente el precio del éxito: su gran aventura hasta entonces, desembocará en nueve meses de desintoxicación en un hospital de Nueva Orleans. Ya curado, en 1977 se producirá su retorno al blues gracias a su amistad con Muddy Waters, a quien entre nuevos discos y actuaciones, le producirá cuatro discos en los que Winter también intervendrá como guitarrista. Su calidad es tan impresionante que tres de estas grabaciones recibirán sendos premios Grammy, al tiempo que devolverán a Johnny Winter al terreno musical al que siempre perteneció.
Acomodado en la felicidad que le proporciona tocar blues, en 1984 encontrará en el sello independiente Alligator Records, quien solo trabaja con músicos negros, la discográfica ideal para sus intereses, algo que, paradójicamente para un albino como él, siempre fue lo que más deseó. Desde entonces nada parece indicar que sus nuevas grabaciones durante todos estos años, desmerezcan anteriores trabajos.
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