Small Faces pronto fueron reclutados por un tiburón de las finanzas, que aparte de un sueldo semanal bastante aceptable, les abre cuenta en las tiendas de Carnaby Street: el sueño de cualquier mood. A las pocas semanas ya estarán triunfando y envueltos en un frenesí de giran en donde sufren con malos humos las avalanchas de sus fans, con lo que también se ganarán la fama de tipos incontrolables. Y cuando se creían nadando en la abundancia, sus padres descubrirán que clase de representante tienen sus chicos. Tras la consecuente ruptura, ficharán por una compañía vanguardista que les ofrece la posibilidad de experimentar, la ocasión perfecta para desarrollar una línea musical propia que sensibilizará profundamente con el pop. Por desgracia, su reputación de "grupo al que las chicas chillan" hace que pasen desapercibidas cosas como su madurez como autores, su curiosidad por las nuevas técnicas y la creciente riqueza de arreglos de la que hacen gala. Y así, de repente, a finales de 1968 todo se complica: problemas para actuar en directo, números rojos y tensión insostenible, terminarán por disolver violentamente el grupo en nochevieja de ese mismo año.
No hay comentarios:
Publicar un comentario