Aunque The Beatles se inician regidos por criterios teóricamente democráticos, la convivencia de diferentes tendencias y temperamentos no les librará de desembocar a menudo en batallas de egos y conspiraciones palaciegas que como todo el mundo reconoce, acabaron finalmente con el proyecto. Pero en sus mejores momentos esa suma de cuatro personalidades tan dispares producirá un extraño efecto sinérgico. La rudeza de John Lennon sirve de contrapeso a la melosidad de Paul McCartney. George Harrison se esfuerza para reafirmarse al lado de estos dos titanes de creatividad desatada mientras la naturalidad de Ringo Starr frenará algunos excesos. Todos cantan, y aunque no son superdotados con los instrumentos, si serán músicos eficaces que desarrollarán sus canciones con inventiva y brillantez.
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