lunes, 29 de marzo de 2010

Rhythm and blues británico: Van Morrison (II)

Con un contrato ya firmado con Decca se trasladarán a Londres con sus dinámicas y congestionadas interpretaciones. Pero los problemas de convivencia entre el grupo empiezan casi en el mismo momento de su formación: como muestra, el hecho de que sus dos únicos discos se registren con músicos de estudio. Tras una gira poco propicia por Estados Unidos, Van Morrison vuelve a casa mientras el grupo sigue por su cuenta al otro lado del Atlántico. Será en 1967 cuando, animado por su productor, se traslade a Nueva York para grabar sus primeras canciones en solitario. Allí, con absoluta libertad creativa grabará en tan solo 48 horas, Astral Weeks, disco considerado obra capital de su discografía y una impresionante colección de bellas canciones. El resto de su carrera, perdurable en el tiempo, será campo de cultivo también de su vertiente soul y del descubrimiento nostálgico de sus raíces irlandesas, y que impregnan de aromas célticos algunas de sus interpretaciones. Con su instintiva habilidad, este individuo pequeño y huraño sigue haciendo de su música, poseído por su arte, una religión libre con la que mirar el inarticulado discurso del corazón.


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