viernes, 26 de marzo de 2010

Pop británico: sus ídolos (parte 4)

Pero tal vez, la gran voz negra del pop blanco sea un honorífico título que debiera caer en poder de Joe Cocker. Vapuleado por el éxito, más de cuarenta años después desde su primera aparición sobre un escenario, sigue arrastrando una leyenda de alcohol, drogas y naufragio interior. Iniciado como batería y armónica, obtendrá momentos geniales en la breve historia del movimiento pop: los espasmos con lo que parece subrayar sus canciones son historia inmortalizada en el gran documental sobre el concierto de Woodstock. Sus discos serán a partir de ese momento cita de famosos y sus giras arcos de triunfo. Tras momentos de "zombie" extraviado terminará por refugiarse en el domicilio paterno para, una vez reencontrado el sosiego perdido, comenzar a grabar con bastante regularidad discos que ahora se han vuelto, sin perder un ápice de profesionalidad y negritud, más suaves. En 1982, su canción en la banda sonora de Oficial y Caballero, le valdría un Oscar.


No hay comentarios: