Sea como fuere, entre enero y febrero de 1962 y tomando su nombre de una canción de su admirado Muddy Waters, Rollin' stone, terminará por definirse lo que iba a ser la primera formación del grupo. Nadie sospechará entonces que desde ese preciso instante, quedaba articulada una banda a la que le esperaba uno de los futuros más prolíficos, brillantes y rentables de toda la historia del rock. Pilares sobre los que levantar un mito.
A qué suenan en un principio es fácil de adivinar si sabido es que sus componentes profesan una adicción colectiva a los discos de blues, ese blues que ellos se encargarán de amplificar eléctricamente, pero sin alejarlo de sus raíces rurales. Del rock tomarán su sonido de corte más urbano y juvenil, formando con ambos estilos un delicioso pastel al que solo le faltaba la guinda: la extraordinaria asimilación por su parte del perfecto matrimonio que en los primeros sesenta formaban el gospel y el blues.
1 comentario:
estos como el vino bueno cuando mas años mejor... que cracks...
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