The Kinks es una banda de continuas etapas introspectivas en donde cabe cada vez más la crítica. Tanto es así que la industria discográfica intentará hacer valer sus mecanismos de poder para devolverlos al pop fresco y virginal de sus comienzos. Lejos de aceptar consejos de nadie, The Kinks se destapará en 1970 con una parodia sobre un travestido al que han bautizado con el nombre de Lola, canción que para muchos es quizá su mayor y más reconocido éxito. Tras el éxito les ficha RCA, y aunque hay quien dice que es el grupo quien elige esta compañía por que les deja ser ellos mismos, lo bien cierto es que este periodo no resultará nada brillante a pesar de la media docena de discos editados. Les irá mucho mejor con Arista, en la que graban desde 1977 a 1986, y en la que como queriendo rendir cuentas ante sus viejos admiradores editarán un doble disco con todos sus éxitos. Todavía en activo, sus canciones siguen mostrándonos un grupo dispuesto a hacerse oír después de tantas batallas. Y sobre todo a un Ray Davies con genio e ingenio.
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