En 1970 se editarán sus últimos dos discos con igual éxito. El grupo está en su apogeo y sus canciones, tal vez las que más versiones han sufrido en la historia del rock, les han valido diez discos de oro. Aún así, sin motivo aparente Tom Fogerty abandonará el grupo y la sombra de su hermano dejando al resto del grupo empantanado en una gira mundial y la preparación de un nuevo disco. Era el preludio de una separación que se concreta en 1972: ya no es posible la fe y la honestidad, pero presionados por su compañía discográfica, su líder y compositor iniciará una travesía en solitario ante la exigencia de nuevas canciones con las que seguir produciendo ingresos. La magia de John Fogerty se ha desvanecido para entonces, pero aún así, este excelente creador de tan peculiar sonido, será capaz de publicar dos buenos discos. Ante la negativa de seguir haciéndolo, la discográfica le hará pagar un alto precio por librarle del contrato firmado: la renuncia a los royalties por la venta de sus discos y diez años de obligado silencio que por suerte para el rock ya cumplió con creces para poder volver a los escenarios con esperanzas renovadas.
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