Sus productores no podían ni imaginar cuanta verdad encerraría aquella sentencia con el devenir de los años, y hasta que punto lo que podía tomarse en su día como mero fogonazo publicitario o cabriola dialéctica acabaría siendo una realidad contrastable, mensurable y de alcance universal.
Cabellos largos, vestimenta descuidada, moralidad bajo mínimos, actitud a medio camino entre la provocación y la indiferencia: sobre estos pilares iba a cimentarse la reputación de un grupo que construía su repertorio alrededor de una música con fama de diabólica entre las filas conservadoras de la época, el blues con ritmo. Sin embargo, cuando acuden a grabar lo que será el primer single de su carrera el 7 de Junio de 1963, The Rolling Stones todavía son un grupo mesurado y contenido en sus formas externas, un sexteto que viste de uniforme, que usa americanas de corte y entallado clásico, y que hasta usa corbatas.
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