lunes, 29 de marzo de 2010

Rhythm and blues británico: puro trampolín

Pero también estaba la otra cara de la moneda: muchos de los intérpretes de blues hubieran muerto en la miseria de nos ser por la publicidad generada por sus melenudos alumnos. Fueron muchos los discípulos que reconocieron públicamente su deuda con las fuentes del ghetto, llegando incluso a llevar en sus giras a estos artistas originales. Que bonita paradoja: los británicos lograron que figuras de color ignoradas por la América blanca y en trance de olvido entre su propia comunidad, tuvieran una nueva y próspera carrera.
Y esa es quizá la grandeza del rhythm and blues británico de mediados de los sesenta; la reconversión de un sonido nacido en Chicago, en rock metálico y desenfrenado. Pero además, para mayor gloria, también servirá como trampolín para talentos con estilo propio como Mick Jagger, Keith Richard o Steve Winwood, y punto de partida del despegue de guitarras como la de Eric Clapton, Jeff Beck, Peter Green o Jimmy Page...¿que más se puede pedir?


No hay comentarios: