En los años finales de la década de los 70, y con el rock diversificado en varios frentes, Creedence Clearwater Revival representaría la posibilidad comercial de lo primitivo enraizado en los cimientos del rock and roll, fórmula que aplicada a sus singles sin desperdicio alguno, formará un baluarte casi inexpugnable frente a la ofensiva del novedoso LP como obra conceptual. Para muchos serán sin duda el espejo de miles de grupos anónimos e ilusionados, cuatro rudos muchachos alejados de los sofisticados ambientes de San Francisco y que tocarán juntos algo más de trece triunfales años en los que tendrán como guía y elemento de proyección a John Fogerty, quien escuchaba música negra desde los nueve años, y a los doce tuvo su primera guitarra. En 1959, junto a dos compañeros de escuela formará los Blue Velvets, con los que empieza a actuar en directo hasta 1964, año en que les llega la oportunidad de grabar con un pequeño sello discográfico especializado en jazz.
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