Pero hay algo más que música en ese mágico momento en que toda una generación queda fascinada por estos chicos venidos de un remoto lugar del Reino Unido. Les distingue un nuevo estilo en atuendo y peinado, pero también una actitud jovialmente desafiante en la que sus componentes toman el pelo a sus interlocutores en entrevistas y conferencias de prensa: "¿Bethoven?. Me gusta mucho, especialmente su poesía", declaraba Ringo Starr a la prensa norteamericana en 1964. Lo suyo era manifestarse como tipos divertidos, incisivos, avispados y radiantes.
No faltará de nada en la baraja: Paul McCartney es el bello romántico mientras que John Lennon ejerce de rebelde con inquietudes sociales. George Harrison hace de serio frente a un Ringo Starr feo y gracioso. Cuatro estereotipos maravillosamente desarrollados en entrevistas, fotos y, especialmente en las dos gozosas películas en las que les dirige Richard Lester: A hard day's nigth de 1964 y Help de 1965.
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