viernes, 26 de marzo de 2010

Pop británico: sus ídolos (parte 2)

Dusty Springfield era la voz soul con pestañas blancas postizas. Abusaba del pelo cardado y de las preferencias sexuales negras, algo que le costaría algún que otro incidente en su gira sudafricana. Sandie Shaw, miope, larguirucha y desgarbada, de gran popularidad en Europa y que actuaba descalza con voz rota y agridulce; grabaría en varios idiomas y en 1967 ganó el Festival de Eurovisión. Pero sobre todo estaba Mariannne Faithful, la voz ahogada y seductora que llegaba al corazón desde modestas versiones mientras su vida se desplomaba: hija de una baronesa, vio el pop desde el altar de la nueva aristocracia y encarnaba lo que hoy podríamos definir como "chica interesante". Hablaba de temas procaces con igual desvergüenza y tono que un camionero, teniendo relaciones con tres de los Stones antes de decidirse por Mick Jagger, con quien viajará a la India y a los titulares: detenciones, orgías, drogas...También hará teatro, cine y televisión hasta que una sobredosis complicada con un intento de suicidio la aparta de tan destructor circo. Recuperada, reiniciará su carrera a finales de los setenta.


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