lunes, 15 de marzo de 2010

El nacimiento del rock XLVIII

Y se encuentra al culpable y el castigo adecuado. La defenestración -justo castigo para quien ha sido capaz de promocionar "esa música de negros"- de Alan Freed, el padrino que creyó desde la radio en el rock and roll, es fulminante. De repente las emisoras se cierran para todo producto que provenga de las compañías independientes y las "cinco grandes discográficas de siempre" vuelven a controlar el negocio musical. Aparece la fórmula top 40, repetición hasta la saciedad de 40 canciones de actualidad, que hará que la radio se torne en algo conservador y reacio a admitir novedades insólitas.
Por si fuera poco, congresistas y líderes de opinión se atreverán a sermonear a la industria del entretenimiento por haber permitido tanto "ruido infame". El propio Frank Sinatra, en 1958, hablará del rock and roll como "la forma de expresión más fea, brutal, desesperada y depravada que había tenido la oportunidad de escuchar". El mensaje es claro: el rock and roll debe de adecentarse, transformarse en algo más inofensivo y respetable. ¿Añadimos aburrido?



No hay comentarios: