Una forma musical aparentemente descafeinada logrará encumbrar a músicos como Link Wray, guitarrista quien tras serle extirpado un pulmón y quedar imposibilitado para cantar, se dedicó con gran éxito a la interpretación instrumental. Para colmo, a partir de 1957 el rock and roll deriva hacia una blandura en la que los cantantes de moda ya no necesitan escudarse tras agudas guitarras o pianos obsesivos, empezando a ser respaldados por orquestas anónimas, cosa que evidentemente no satisface a numerosos instrumentistas que preferirán exhibir sus habilidades en discos en solitario caracterizados por temas bailables y por la búsqueda de sonidos llamativos.
Tanta originalidad derivará a finales de 1961 en otro género musical que impulsará la creación de cientos de bandas instrumentales. Llega desde las costas de California montado sobre unas tablas con las que por encima de las olas, salpicará a toda una generación. Y como no podía ser de otra manera, lo llamarían surf.
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