Desde ese momento, California adquiere la categoría de tierra prometida. En sus doradas arenas de principios de la década de los sesenta los jóvenes eran rubios, atléticos y practicaban el sano deporte de deslizarse sobre las olas a bordo de unas tablas de madera: ver deslizarse a estos fornidos chicos era un verdadero espectáculo que reflejaba un estilo de vida próspero y libre de preocupaciones en el que la búsqueda de los placeres amorosos y los de la velocidad parecían ocupaciones de jornada completa. Y puestos a que no falte de nada, el guitarrista de los Del Tones, Dick Dale, ambientará sus innumerables fiestas playeras con melodías que pronto serían bautizadas como surfmusic; sonidos instrumentales en el que un saxo se balancea sobre una guitarra atmosférica y el cuadriculado acorde de un bajo. Sin embargo, y aunque los puristas de la música surf renieguen de ello, este nuevo sonido no hubiera llegado muy lejos de no ser porque alguien le puso letra: Brian Wilson y Mike Love, o lo que es lo mismo, The Beach Boys.
No hay comentarios:
Publicar un comentario