Al mismo tiempo, entre 1956 y 1965, el rock and roll incorporará a su equipaje los llamados temas instrumentales, salida perfectamente válida para grupos que no tenían o no querían tener cantante, y que servían para bailar o como sintonía de películas de cine o televisión, así como de anuncios. Estos grupos significarán una especie de compás de espera entre los estertores del rock and roll y la irrupción del beat británico. La primera señal de que estos grupos tienen cabida en el panorama musical vendrá dela mano de una canción del organista Bill Doggett, quien mantuvo en las listas durante casi ocho meses una de sus primeras interpretaciones, abriendo así paso a una larga serie de músicos especializados en todo tipo de instrumentos. Saxos, pianos, baterías o guitarras como la de Duane Eddy, en cuyo sonido tan peculiar juegan un papel fundamental las distorsiones que llenan los últimos años del rock.
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