La mayor parte de estos grupos estaba asentada en Nueva York, inevitable imán para los forjadores de esta refinada música de raíces negras concebida pra un público sin distinción de colores. También llegarían grupos de Filadelfia o Detroit, y de cuya grandeza dan testimonio las ventas de aquellas viejas versiones que hoy nos encandilan tanto o más que los anuncios a los que dan soporte. Sus protagonistas originales pasaron pronto a la legión del olvido a pesar de traer nuevos aires a un terreno hasta entonces dominado por voces varoniles. Apenas se beneficiaron de tan magnífica hazaña, siendo carne de explotación que sacaban escaso rendimiento económico de sus discos mientras se desgastaban en giras infernales. Pocas tendrán carreras prolongadas. Fueron cenicientas, estrellas fugaces que brillaron con un raro resplandor. Salvo pocas excepciones, los grupos de chicas desaparecieron de las listas de ventas poco después de la triunfal aparición de The Beatles, que por otra parte adoraban esta música, y llegaron a grabar canciones de las Shirelles, las Cookies...su aclamado Mr. Postman no es otra cosa que un viejo éxito de las Marvelettes.
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