jueves, 18 de marzo de 2010

El nacimiento del rock LXVIII

¡Que revelación! El amor juvenil visto desde la otra orilla con registros que van desde lo sentimental a lo incitante. Voces dulces, seductoras y con frecuencia exuberantes. Testimonios de los deleites y desdichas del sentimiento amoroso a una edad donde a pesar de las cataratas de lágrimas, al final, en un maravilloso arco iris aparece un letrero que te dice lo maravilloso y excitante que es ser joven.
Todo reflejado en discos cuyos surcos aparecen cargados de atormentada inocencia, discos grabados en pequeñas compañías independientes al amparo de talentos que empezaban a perfilar el diseño de la nueva música para adolescentes. Menos estridente que el rock and roll -por entonces pasado de moda y en la lista negra de la industria del entretenimiento- pero conectado con los deseos y fantasías de sus oyentes. Comercial, pero honesto.


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