jueves, 18 de marzo de 2010

El nacimiento del rock LXVII

El rock and roll de los años cincuenta era mayoritariamente cosa de hombres. Serán escasas las figuras femeninas de aquellos años que pasen al altar de la música juvenil. Tal vez habría que recordar que las cualidades de esta música -audacia, agresividad y rebelión- chocaban con el ideal femenino de aquella época, además de ser por todos conocido que un grandisimo porcentaje de los compradores de discos estaba formado por chicas que seguían a ídolos viriles. Sin embargo, a principio de los sesenta aparecen en tromba los grupos vocales formados por chicas y que triunfan a pesar de su efímera presencia, configurando así uno de los capítulos más sugerentes de la historia del pop. No eran militantes de un feminismo musical y ni siquiera podían aspirar a proclamarse portavoces de su sexo. De hecho sus discos no son otra cosa que el producto final de un trabajo de de equipo formado por músicos, productores, arreglistas, compositores y ejecutivos mayoritariamente masculinos que delimitarán lo que ellas deben de cantar.


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