A Chubby Checker le atrapó el azar de forma imprevista en el corazón de Nueva York, en un lugar de moda donde se desata la moda del twist en cuerpos como el de Greta Garbo, Judy Garland o la mismísima Jackie Kennedy. Y allí estaba la prensa fotografiando a la flor y nata de la época mientras agitaban su trasero junto a la ciudadanía rasa. El resultado: tres millones de copias vendidas en un sólo año que convertirán al twist en industria. Proliferarán todo tipo de objetos -mecheros, corbatas, camisetas...- con la marca Checker. El mercado se inunda de faldas twist, gabardinas twist...La locura. Aunque la música de baile era consumida preferentemente por gente negra, el twist logrará trascender a la sociedad blanca de forma masiva. Además, ningún artista del momento en el nuevo y viejo continente dejará de lado este nuevo ritmo: Richard Anthony en Francia, la tigresa Mina en Italia o Miguel Ríos (Mike Ríos por aquel entonces) en España. No duraría mucho aquel fenómeno, pero todos esos hombros y caderas avanzando y retrocediendo en alternancia, los achuchones, y aquellos ejercicios con una algo erótico, abrirán el camino a la imparable cascada de bailes posteriores.
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