La primera grabación de Jerry Lee Lewis vendió más de un millón de discos, convirtiéndolo en pocos meses en una estrella efectiva y contagiosa de gran talento. Arrollador. Pero poco después, como era previsible, a mediados de 1958, Lewis desata el escándalo. Tras contraer matrimonio con Myra Brown, se descubre que es su tercera boda (se había casado por primera vez a los trece años), que su nueva esposa apenas tiene 14, y que por si fuera poco es prima suya. De la noche a la mañana, aquel corruptor de menores, se encuentra con todas las puertas cerradas, condenado al ostracismo y sobreviviendo tocando en pequeños locales de mala muerte. Sin embargo, él no es un cualquiera: puede tocar el piano con las manos, con los pies, con el culo o subido encima de él sin que nadie ose perderle el respeto ni considerarle un payaso. Si era necesario quemar el piano, lo quemaba: un día, acostumbrado a cerrar los conciertos y teniendo que actuar de telonero para Chuck Berry, fue tal su enfado que mientras se despedía del público, roció el piano con gasolina y le prendió fuego al grito de "me gustaría ver quien es el hijo de puta que supera esto".
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