Todos los críticos y fans que tuvieron la oportunidad de verle en los años cincuenta fueron testigos de la espontaneidad y fuerza de sus interpretaciones, de ahí que cada una de ella sea recordada como única. Durante los años sesenta, Jerry Lee Lewis realizará varias giras por el Reino Unido cosechando siempre gran éxito, si bien su estilo se irá reorientando hacia el country, haciéndose más reposado y nostálgico, al tiempo que parece abandonar su imagen de rockero apocalíptico. En su poderoso repertorio aparecerán numerosas baladas que pueden hacer pensar que aquel potro desbocado ha sido domado. Nada más lejos de la realidad. En 1984 se casa por sexta vez poco después de la muerte de su anterior esposa por sobredosis, al tiempo que las noticias sobre sus borracheras, desplantes y juicios saltan a los periódicos. Y es que Jerry Lee Lewis sabe que el rock and roll vive de mitos como él, tal vez el que mejor ha sabido seguir siendo uno de los que mantienen viva, a pesar de los años, la llama con la que el rock se ha rebelado contra la mansedumbre; aunque sus rugidos ya no sean lo que eran.
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