sábado, 13 de marzo de 2010

El nacimiento del rock XXXIV

Tras su regreso, Chuck Berry acumulará algunos éxitos menores y pronto se hablará de él como un vieja gloria habitual en los conciertos nostálgicos. Precisamente en uno de ellos interpretará My ding a ling, una pícara oda a la masturbación que le devuelve al número uno en 1972: su último y para muchos mayor éxito. Desde ese momento las grabaciones se irán espaciando para concentrase en los conciertos, siendo estos de resultado imprevisible. En una buena noche puede enloquecer a cualquier público, pero sin embargo son más en las que ofrece recitales breves y rutinarios. En 1979, tras actuar ante el presidente Carter en la Casa Blanca, es detenido por evasión de impuestos y condenado a tres meses de prisión. Para entonces ya no es un hombre de carácter fácil y amuralla sus sentimientos tras un aire de perenne hostilidad que terminaran por convertirlo en un ser brusco. Sin embargo, Chuck Berry siempre será uno de esos personajes que residen en el recuerdo, guitarra Gibson en banderola, sonrisa pérfida, elegante e incisivo, y perfecto poeta de la Norteamérica de los descapotables y los jukebox, e inventor de la forma más simple y duradera del rock and roll.


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