viernes, 12 de marzo de 2010

El nacimiento del rock XXII

Elvis está lejos pero siguen saliendo discos grabados antes de su partida; en su ausencia abundarán imitadores que no tienen nada que pueda compararse a su carisma. Así hasta 1960, año de su vuelta y en el que la compañía tiene nuevos planes para él: al rey se le quiere convertir en una artista para toda la familia, no sólo para el mercado juvenil y ya no será raro verle aparecer al lado de otros artistas como Frank Sinatra en algún especial televisivo. Por si estos cambios fueran pocos, la compañía también prescinde de sus actuaciones en directo con el fin de concentrarse en el cine, donde algunas de sus primeras películas son tan atractivas como las numerosas chicas enamoradas que los avispados productores hacen pulular a su alrededor. El ritmo se convertirá en frenético, llegándose a grabar tres películas por año y a razón de un millón de dolares la pieza. Se trata de producciones sin muchos gastos, y lo que es peor, con mínima imaginación. Sin embargo su rentabilidad está garantizada por los incondicionales que pasan más de una vez por taquilla. El expediente discográfico se cubrirá con sus bandas sonoras.


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