Durante cuatro años y gracias a sus nuevas canciones, Roy Orbison se mantiene en primera línea pese al síndrome Beatles que en esos años pesa sobre todos los músicos. Pero su racha cambiará y en 1966 llegarán duros golpes: viajando en moto con su esposa, un terrible accidente acabará con la vida de esta dejandole en la más absoluta soledad con sus tres hijos. Aguanta el tirón como puede, pero al vaquero solitario le esperan tragos más amargos: dos años más tarde y mientras se encuentra de gira por el Reino Unido, un incendio en su casa de Tennesse acaba con la vida de dos de sus hijos, Roy de 13 años y Tony de 8. A partir de ese momento ya no levanta cabeza, aunque con el paso del tiempo y volviendo a sus orígenes country, su vozarrón y sentido melodramático se pondrán al servicio de los Tavelling Wildbury´s -superbanda compuesta, bajo seudónimo, por Bob Dylan, Jeff Lyne (Electric Light Orchestra), Tom Petty, George Harrison y él mismo- con lo que graba un par de álbums. A finales de los 80 la muerte le sorprende mientras promociona su disco póstumo Mistery girl, mezcla de ficción y vida atormentada de una de la figuras más conmovedoras que haya dado el rock.
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