viernes, 12 de marzo de 2010

El nacimiento del rock XXIV

Es el último tramo. Goza de la visibilidad de la que careció en los sesenta, pero su existencia empieza a tomar visos de tragicomedia. Infatigable mujeriego, recibe con estupor la noticia de la fuga de su esposa con su instructor de kárate, masticando entonces unas ansias homicidas de venganza a duras penas contenidas. Su salud se deteriora tras años de dietas desequilibradas y ensaladas de píldoras que lo convierten en un verdadero drogadicto. Tiene arranques de delirio que le hacen presentarse en Washington ante el director del FBI y el propio presidente Nixon para trasmitirles su preocupación por la difusión de estupefacientes entre la juventud. Hasta se ofrece como agente especial en la lucha antidroga, con placa y pistola. Son tiempos de vida desquiciada y los detalles estremecedores de su existencia comienzan a circular; como el ritual de vestirse en sus actuaciones con apretados corsés y unos pañales que reciben la incontinencia de sus intestinos. El telón está a punto de bajarse para siempre.


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