Para entonces, el rock and roll había pillado totalmente desprevenidas a las grandes compañías, que queriéndose aprovechar de las grandes canciones lanzadas por las independientes, manufacturaran versiones edulcoradas con vocalistas inofensivos que jamás funcionaron.
Sus ventas nunca superaran a los originales. Los jóvenes de la época habían probado el plato auténtico y no se conformaban con imitaciones; al menos en el mundo de la música, los negros ocupaban sus puestos legítimos. Es en este momento -mediados de los cincuenta- cuando el rock and roll se convierte en un mágico catalizador de las actitudes juveniles. Era música ruidosa, excitante, estridente y catártica, que ofendía inevitablemente a los adultos, y eso resultaba perfecto. Les divertía, les involucraba, les unía y expresaba confusamente lo que sentían. Era una pasión privada, una idea, un nuevo lenguaje que hablaba de virilidad y romanticismo, de acción y velocidad, de violencia y sensaciones.
1 comentario:
Este Long Tall Sally es en mi opinión uno de los grandes clásicos del rock, pero de los enormes, al nivel del Johnny B. Goode de Chuck Berry, o del Jailhouse Rock de Elvis. "Ricardito" a pesar de que tiene el síndrome Paul McCartney, según el cual con los años se le va poniendo cara de señora mayor, ha sido un referente para muchos artistas. Sin ir más lejos siempre que escucho cantar a Carles Segarra de los Rebeldes, es inevitable que me venga a la cabeza este genio de Georgia.
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