Luego, coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial, una nueva generación de músicos dejará atrás sus tierras del sur para emigrar hacia el norte en busca de trabajo. Ciudades como Chicago o Detroit verán crecer su población negra, gente que no ha olvidado llevarse consigo su blues rural, y que al fundirse con la música predominante en la gran ciudad se convertirá en una nueva expresión musical que la industria discográfica etiquetará como rhythm and blues. Será el mismo blues de siempre, al que guitarras eléctricas, bajos, baterías, armónicas y saxofones, añadirán dosis masivas de ritmo duro y pesado.
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