The Platters centró la atención de público y críticos a mediados de los cincuenta en gran medida por la dramática flexión de su voz solista a la hora de interpretar baladas de amor. Nadie para expresarlas a las mil maravillas como Tony Williams, responsable directo y casi exclusivo de los éxitos del grupo, y capaz de convertir estos, sin que nadie pueda discutirlo, en el referente sonoro de toda una época dorada. El resto de componentes no eran un grupo de amigos que se reunían para cantar, sino unos más que convincentes intérpretes que habían sido seleccionados por un avispado mánager, para arropar la maravillosa voz de tenor de Williams, al que descubrirían cantando en una gasolinera. Su profesionalidad, junto a las más sinceras declaraciones de amor que ha contenido canción alguna, les ha convertido en el más afamado grupo vocal de la historia, capaz en cada canción de emocionarnos como de su de una primera vez se tratara.
1 comentario:
Todavía vendrán generaciones que se emocionarán oyéndolos cantar esta canción
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