"No quiero que seas una esclava, no quiero que trabajes todo el día, no quiero que laves mi ropa, no quiero tenerte encerrada...todo lo que quiero es hacer el amor contigo", cantaba Muddy Waters, quien como hijo de los primeros negros que llegaron como esclavos a Norteamérica, llevaba en la sangre un gran número de ritmos africanos. Ritmos, que al entrar en contacto con los ritmos blancos del nuevo continente, terminarán por dar paso a nuevas formas de expresión musical negra; algunas religiosas como el gospel, y otras profanas como el blues.
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