El primer disco del panameño Rubén Blades se abre con ráfagas de ametralladora y llantos infantiles, una bonita forma de comenzar una carrera y de indicar al mundo que el artista que así se presenta piensa salirse totalmente de lo corriente. Guitarrista e hijo de cantante, Ruben Blades emigrará a Nueva York en 1974 con un título de abogado como única cosa de valor en su ligero equipaje. Allí, su primer trabajo será como botones de una modesta compañía discográfica; el segundo, como artista con derecho a nómina de la misma. Su primer disco lo grabará junto a una orquesta de estudio, sin que apenas ocurra nada, pero pronto su inquieto carácter y su prodigiosa visión social de las cosas arrastrarán su lado poético hacia caminos de mayor gloria. Ya en su segundo trabajo se habrá producido su bendita alianza con el gran Willie Colón, bajo cuya tutela grabará para Fania Records consiguiendo cierto prestigio internacional. Sin dada alguna, la historia de un tipo barriobajero y malcarado, Pedro Navaja, su canción más reconocida y versioneada, tendrá mucho que ver en ello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario